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¿Te has puesto a pensar en todas las marcas con las que puedes interactuar en el día a día? Desde que te levantas de tu cama por las mañanas hasta que regresas a ella por las noches te topas con marcas de todo tipo. Si has visto el corto “Logograma” posiblemente ya tengas una idea de cuántas marcas pueden llegar a rodearte hasta ahora, pero si no, verlo te hará reflexionar sobre ello y notar la competencia en la que todos luchan por ser notados.

 

Puedes tener un celular, ropa, tenis y quizá una laptop; todas estas cosas las eliges porque reflejan algo que te agrada, que llama tu atención y que sabes que los demás reconocerán a simple vista, ¿Cómo? La forma más inmediata en la que puedes identificar una marca es con su Logo, ese elemento gráfico con el que comienza una identidad visual. Algunos de ellos son reconocidos a nivel mundial, y la mayoría de las nuevas marcas aspiran a eso, ser reconocidas, pero para ello lo primero es saber qué comunicar con el logo, porque no es lo mismo diseñar para un restaurante que para una marca de ropa.

 

Después de todo, tener el logotipo no es lo único que se requiere para conformar esa identidad; hay que saber cómo y dónde usarlo, porque cada empresa requiere diferentes aplicaciones visuales, papelería e incluso promocionales de acuerdo a su giro.

 

Al momento de generar este elemento tan importante, es recomendable buscar un experto que se dedique a esto, un diseñador gráfico, que trabaje incluso en conjunto con un mercadólogo sería lo ideal. Ellos se especializan en resolver este tipo de situaciones y además de elaborar un manual de Identidad en el que incluyan instrucciones sobre cómo se conforma el logo, qué colores utiliza, las formas que lo componen, el tipo de impresos en el que puede verse bien; podrán establecer estrategias de posicionamiento analizando las tendencias actuales, transmitiendo la esencia total de la marca.  Con ello se logran estrategias integrales de crecimiento y los resultados pueden ser superiores que cuando sólo se hace algo “bonito”.

 

La recomendación es que, siendo cliente, solicites el manual de identidad; y que como diseñador lo sugieras para propiciar una cultura que valore la identidad visual, para que al Logo no se le siga considerando un “dibujito” nada más; sino un recurso que te permita ser parte de la competencia visual de marcas.